La relación entre ácido y básico (alcalino) se cuantifica en una escala de 1 a 14 llamada ph, en dicha escala el 7 sería neutro.
Estas dos sustancias son opuestas y al mezclarse se equilibran. El ph de la sangre ligeramente básico y saludable es de 7.365. Cuando el organismo se acidifica se empiezan a tener molestias.
El organismo se acidifica por distintos factores, uno de los más importantes es el de la mala o desequilibrada alimentación, todo depende siempre del combustible que le proporcionas al cuerpo. El cuerpo que es inteligente, tiene unas reservas alcalinas, pero si las consumimos buscará más en la sangre (potasio y sodio) en los huesos y cartílagos (calcio) o en los músculos (magnesio), lo cual luego nos pasará factura.
La acidez se muestra con anomalías, como lo son el cansancio continuo, falta de concentración, dolor de cabeza, migrañas y facilidad de contraer infecciones, resfriados, alergias, etc.
La nicotina, el alcohol, el estrés, el café, asó como forzar el cuerpo con actividad física intensa y los famosos suplementos, dietas estrictas y la escasa ingesta de líquidos son algunos de los desencadenantes de esta acidez.
Tenemos que minimizar la ingesta de alimentos con azúcar refinado, lácteos de origen animal y grasas procesadas comercialmente. Se recomienda una o dos porciones de pescado semanales, mucha fruta, verdura y hortaliza, sustituir la ingesta de carne grasa por jamón de calidad, ya que este contiene minerales basificantes, calcio, potasio, magnesio, sodio, selenio y zinc. Y sobre todo beber mucha agua es fundamental.
También, hay que controlar la ingesta de alimentos ácidos, existen distintas listas en internet fáciles de conseguir. Hacer deporte moderado, reducir el estrés y la ansiedad es muy importante. Realmente no es muy complicada la dieta, pero hay que ponerla en práctica cuanto antes para corregir los malos hábitos diarios y poder mejorar nuestra salud.