En el fascinante mundo del jamón, la calidad es el sello distintivo de una experiencia culinaria inolvidable. En este artículo, nos sumergimos en el universo de los precintos asociados al Jamón Castro y González, desde la dehesa hasta la mesa.
Comencemos. Las distintas categorías que existen en el mercado se adecúan a la norma de calidad del ibérico y al estilo de vida, alimentación y pureza del animal. Existen cuatro colores de precintos que puedes encontrar en la caña del jamón y todos tienen características muy diferentes entre sí. Entre las calidades inferiores, destacan el precinto blanco (de cebo) y verde (de cebo de campo). Sin embargo, existen unos precintos que destacan por su exclusividad y son por los que apostamos en Castro y González.
El precinto rojo, para el 75% raza ibérica
Según el BOE sobre la Norma del Ibérico, un jamón precinto rojo proviene de cochinos que son de 50% y 75% raza ibérica. En Castro y González todos nuestros jamones con precinto rojo se elaboran a partir de cochinos 75% ibérico. Nuestro Jamón de Bellota 75% Ibérico está elaborado a partir de un cochino con una madre de raza 100% ibérica y padres procedentes del cruce de madre de raza 100% ibérica y padre de raza 100% duroc.
El precinto negro, nuestro adorado Pata Negra
El Jamón de Bellota 100% Ibérico Castro y González proviene de un cochino de raza pura criado en libertad, de padre y madre 100% ibéricos. Son engordados a base de una infinidad de tiernas bellotas, setas, raíces y brotes que crecen naturalmente en nuestras dehesas.
Es la crème de la crème, el resultado de la cruza de los mejores ejemplares, de los recursos que la tierra pone a disposición en la dehesa y del aroma a campo. Y, por supuesto, de las manos que controlan y potencian cada matiz, con un saber hacer centenario que inició con nuestro abuelo Aurelio.
¿Sabías que nuestras líneas “Selección” y “Fusión” escapan a la norma del ibérico?
Y este es el motivo: ¡es muy superior a un jamón etiqueta verde! Se trata de un cerdo 75% de raza ibérica con un mejor estilo de vida. Imagina que nuestros cochinos toman largos paseos por la dehesa, se bañan en nuestras charcas y disfrutan de la paz del entorno. A diferencia de nuestras líneas de Bellota, se alimentan a base de pastos y una selección cuidada de los mejores cereales, aunque también disfrutan de algunos restos de bellotas, raíces y hongos.
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