Cada vez nos hacemos más preguntas sobre lo que llevamos a nuestros platos. ¿Cuánto ha viajado ese melón para llegar hasta nuestra mesa en Navidad? ¿Cómo es la calidad de vida de las personas que lo producen? Esa toma de conciencia, cada vez más evidente, viene de la mano de hábitos más sostenibles. ¿Has pensado en cultivar alimentos en casa? Incorpora una huerta vertical para aprovechar cada centímetro y disfrutar de alimentos frescos al alcance de tu mano. Te contamos todo lo que ganas cuando introduces esa actividad en tu hogar:
Mejora la salud de tu familia
Cultivar nuestras propias verduras, hierbas o frutas, aunque sea en pequeña escala, es ideal para incorporar a nuestra dieta alimentos frescos y saludables. Cuando complementas la compra mensual de alimentos con productos kilómetro cero, es decir, consumidos en el mismo lugar donde se producen, estás ayudando a eliminar la presión que la producción industrial ejerce sobre los recursos naturales y contribuyes a que tu familia conecte con una alimentación sana, real y natural.
De hecho, según un estudio publicado en el Journal of the American Dietetic Association los niños en edad preescolar que consumen alimentos de cosecha propia tienen el doble de probabilidades de comer cinco porciones de frutas y vegetales al día, en comparación con los niños que nunca comieron productos de cosecha propia.
En sintonía con la naturaleza
¿Sabías que la mostaza es una planta?, ¿y que la patata crece bajo tierra? Quizás no hayas pensado en eso nunca y tiene una explicación lógica. La especialista en alimentación urbana Carolyn Steel, explica en su conferencia TED que los seres humanos estamos experimentando una desconexión de la naturaleza que comenzó en la Revolución Industrial. En resumen, quienes viven en ciudades están acostumbrados a ir al supermercado y comprar alimento, priorizando el precio, atendiendo a las ofertas y los antojos personales. Pero cuando pensamos en que eso que consumimos impacta en el medio ambiente, en nuestro paisaje y en las generaciones futuras, la cosa cambia. Tener tu propio huerto, aunque sea pequeño, es una oportunidad para reconectar con la naturaleza y sus ciclos armoniosos, y valorar cada bocado.
Más sabor, mayor disfrute
Otro de los secretos de cultivar tu propio alimento es que vas a disfrutarlo en su máximo esplendor. Es muy común que las frutas y verduras que compras en el supermercado hayan sido retiradas de la planta antes de su punto de maduración para soportar el transporte a largas distancias. ¿Te imaginas experimentar el lujo de cosechar tu alimento minutos antes de consumirlo? Prepárate para sentir el verdadero sabor de las frutas y verduras, y para beneficiarte de todos los nutrientes de un alimento que es cosechado en su punto óptimo.
No pongas más excusas, ¡anímate!