Desde los pintorescos paisajes de la región ibérica hasta la mesa de los más exigentes paladares, la historia de Castro y González es un relato de pasión por la calidad y amor por la tradición en cada loncha de jamón.
Comienza la historia
Fundada hace décadas por dos familias con un profundo arraigo en la cultura culinaria española, Castro y González comenzó como un modesto emprendimiento dedicado a la cría y producción de los mejores cerdos ibéricos. Con el tiempo, la dedicación y el compromiso con la excelencia se convirtieron en la piedra angular de la empresa, transmitida de generación en generación.
Así, lo que comenzó como una pequeña granja familiar se transformó en una marca reconocida por su calidad y su respeto por las tradiciones ancestrales. Cada paso del proceso de producción, desde la genética y selección de los cerdos hasta el curado artesanal de los jamones, se lleva a cabo con el mismo cuidado y devoción que hace décadas.
La calidad: nuestro mayor compromiso
La clave del éxito de Castro y González radica en su enfoque inquebrantable en la calidad. Cada producto lleva un compromiso con la perfección que ha sido la piedra angular de la empresa desde sus inicios.
Para hacer esto posible, invertimos gran parte de nuestros recursos en la constante mejora de la genética y la alimentación de los ejemplares ibéricos, la innovación e implantación de nuevos procesos naturales de secado, salazón y postsalado. Además, invertimos en el desarrollo de nuevas formas de presentación de nuestros productos al consumidor y la constante mejora de nuestros controles y procesos de calidad.
Hoy en día, seguimos trabajando para deleitar los paladares más exigentes en todo el mundo, manteniendo viva la tradición y el legado de sabor que los ha convertido en sinónimo de excelencia ibérica. Con cada loncha de jamón, la historia de esta marca familiar sigue siendo escrita, una historia de sabor, calidad y pasión que trasciende el tiempo y las fronteras.
¿Conocías ya la historia de los jamones Castro y González?