Al verano meteorológico le quedan días. Sin embargo, en nuestra mente el final del verano viene marcado por el fin del mes de agosto, por la vuelta al cole y a las aulas de los más pequeños y de los estudiantes. Por la vuelta al trabajo, o a su búsqueda, por las ofertas de los centros comerciales y por la moda de otoño que ya está en los escaparates.
Y claro, se nos viene encima de nuestra mente toda lo que se nos plantea a partir de ahora. Otra vez la rutina, los horarios, el trabajo…. Hay quienes lo llevan con más dignidad que otros, y algunos, lo llevan tan mal que, desde hace unos años, se ha acuñado el término de depresión postvacacional.
Los síntomas son pueden ir desde una sensación de apatía, desánimos, insomnio o irritabilidad, hasta en los casos más extremos, provocar ansiedad, trastornos digestivos e incluso, taquicardias.
Es normal. Pasamos de unos días sin demasiadas responsabilidades, sin horarios, tranquilos y relajados y volvemos a la disciplina, a las obligaciones. Sentirse un poco abatido puede ser normal, pero resulta preocupante si este estado se alarga más de dos semanas.
Desde Castro y González os proponemos algunos consejos para que la vuelta no sea tan dura, y también para que le saquemos todo lo positivo que tiene poder volver a la rutina.
1.- Sé positivo: Has podido disfrutar de vacaciones, te has podido ir de viaje, o de descanso, o simplemente te has quedado en casa disfrutando de la sensación de placidez de no hacer nada, o hacerlo todo. Pero has podido elegir. Piensa en ello. Ahora toca volver al trabajo pero puedes reflexionar en cómo valoras el tiempo libre, gracias a que durante el año no lo tienes.
2.- El primer día de trabajo, tómatelo con calma. Es un día para aterrizar, para recordar contraseñas y para abrir la agenda y recordar los proyectos que tanto te han entusiasmado en los meses anteriores.
3.- Piensa en las horas que no estás en el trabajo. Al fin y al cabo, precisamente porque todavía es verano, se pueden hacer muchas cosas después del trabajo. Puedes comenzar a practicar algún deporte, disfrutar de parques y jardines, de terrazas. Por supuesto, tomar una tapa de Castro y González en algún restaurante, o disfrutarlo en casa, con sus envases ya loncheados.
- Disfruta de la vida un poco más ordenada. Sí, aunque parezca mentira, volver a la rutina significa tener todo un poco controlado: puedes controla mejor la alimentación y volver a la dieta saludable. Puedes controlar el ejercicio, los horarios. Piénsalo, y verás como no está tan mal.
5.- Si hay niños en la casa, ellos también van a agradecer volver a casa, a sus habitaciones, a sus amigos del barrio, de la ciudad.
6.- Y piensa en positivo: tienes los fines de semana para reproducir algunas de las cosas que más te hayan gustado de las vacaciones, y tienes un montón de recuerdos y anécdotas que contar y compartir.
Acepta la realidad que tienes, afronta las responsabilidades y sonríe. Sonríe en el trabajo, en casa, en el autobús. Así generarás un mejor ambiente y todo será más sencillo y más fácil.