Este plato que parece relativamente moderno no es un plato actual como todos creemos, habrán pasado más de 2500 años. Dicen que proviene de una teoría muy antigua, la teoría de los cuatro humores planteada por Hipócrates y después por Galeno. Esta teoría señalaba el predominio de uno u otro líquido en un individuo afectando a la personalidad de su portador, esto desequilibraba al individuo y por lo tanto había que compensarlo a través del alimento.
Entonces los cocineros grecolatinos seguían esta teoría a la hora de diseñar platos sanos, un buen ejemplo es el melón con jamón. Parece ser que originalmente el melón se tomaba con sal y al principio de la comida, de ahí el añadirle un alimento salado. El melón con jamón fue adoptado en España en el siglo XVII con tanta aceptación que ya se considera como propio.
Las recetas más innovadoras hacen puré del melón y trocean virutas muy finas de jamón que después espolvorean en la superficie del plato. También se han diseñado brochetas, ensaladas y otro tipo de presentaciones con distintas formas, pero generalmente con unas pautas que dicen que el melón se ha de servir frío para que contraste todavía más si cabe con el jamón. Ni que decir que si el jamón es de calidad como nuestros Castro y González la diferencia será notable. También maridar este plato con un cava puede ser el toque más adecuado y recomendable y el cual agradecerán los comensales.
Este melón a la española, así se le conoce en muchas de nuestras regiones, es el plato veraniego por excelencia. ¡Que aproveche!