La manera en que llegamos a la tercera edad depende de muchos factores como la genética, el modo de vida que hemos llevado, el tipo de trabajo que hemos desempeñado y de qué manera hemos comido. En esta etapa se dispone de un poco más de tiempo el cual se podría emplear en practicar ejercicio físico, siempre con las debidas precauciones y escogiendo la actividad más adecuada según para qué edad y condición. Nuestro cuerpo experimenta ciertos cambios como lo son la falta de agilidad, pérdida de equilibrio y masa muscular, reflejos, etcétera.
Se recomienda realizar ejercicio porque hay que mantenerse siempre activo, no hay que perder la capacidad de movimiento ni la vida dinámica. Hay quien ya hace el ejercicio con las tareas diarias como hacer la compra y limpiar.
El ejercicio físico moderado solo aporta beneficios. Te da una sensación de bienestar, controla y baja el índice de grasa corporal, disminuye el estrés y fortalece el autoestima. Existen ciertas actividades físicas muy agradecidas, por ejemplo bailar, yoga, tai chi, chi kung, gimnasia en el agua (aquafitness) entre otros.
La práctica de ejercicio ha de ser moderada, sin forzar. De una manera brusca y sin control podría haber algún problema del tipo cardiovascular. Igualmente si se sufre de osteoporosis no se debe practicar ningún ejercicio con impacto como correr o saltar.
Por esto, lo mejor es que antes de empezar por cuenta propia se visite al médico, el cual consultando nuestro historial recomendará la actividad más adecuada. Según la edad siempre habrá alguna que otra limitación, solo hay que ser prudente con los factores de riesgo que siempre se han de tener en cuenta.
Así que… ¡ánimo!