Es de todos conocido el contenido en acido oleico del aceite de oliva (de ahí su nombre) o en las nueces y en los aguacates, pero no es tan conocida su presencia en el jamón ibérico de bellota. Lo mismo ocurre con la carne de cerdo magra como el lomo, la cual tiene un porcentaje de grasa mínimo que ronda el 3.5% de grasa total, la carne del muslo de pollo y el atún fresco.
El acido oleico es un tipo de grasa líquida e incolora el cual toma un color amarillento al tomar contacto con el aire. Técnicamente hablando es un ácido graso mono-insaturado, es decir, que sólo tiene un doble enlace en su estructura química.
Ahora nos interesan más sus efectos terapéuticos. Hay uno muy curioso, que es el de favorecer el movimiento muscular de la vesícula biliar impidiendo que se quede estancada la bilis, esto hace que se prevenga la formación de cálculos biliares. Otro milagro de este elemento es la acción benéfica que ejerce sobre el corazón y el sistema bascular aumentando el colesterol bueno.
El ácido oleico se encuentra en las grasas, que aunque sean de buena calidad no se debe abusar de ellas. El jamón ibérico de bellota Castro y González es un placer para el paladar, y más que comerlo con ansia, hay que degustarlo.
Un reciente estudio del equipo de José María Medina, científico del Instituto de Neurociencias de Castilla y León (Incyl), ha descubierto que el ácido oleico favorece el desarrollo y la supervivencia de las neuronas. La investigación apunta a la posibilidad de que el ácido oleico o alguno de sus derivados pueda utilizarse para prevenir las enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer además de señalar que los beneficios de este componente esencial de nuestro jamón ibérico de bellota Castro y González son múltiples.