Los golpes de calor
A nuestro calor corporal en esta época le añadimos las altas temperaturas veraniegas. Exponerse a tanto calor sin agua ni protección y durante un tiempo prolongado es peligroso.
El golpe de calor es debido a que nuestro cuerpo supera los 37 grados sobrepasando los 40 y no es capaz de eliminar el exceso de calor y por esto diversos órganos internos fallan.
La solución en estos casos es la prevención. Además de ser previsor, debemos estar hidratados en todo momento, surtidos de agua y evitar la exposición prolongada al sol.
En caso de golpe de calor, llevar a la persona afectada a la sombra y tumbarla boca arriba con la espalda recta, levantarle las piernas ya que favorece la circulación, después tratar de bajarle la temperatura con paños húmedos. Si el pulso es débil y presenta palidez hay que acudir a un hospital rápidamente.
El temido aire acondicionado
Cuando compartes habitáculo bien sea en casa o en el trabajo, la situación con respecto al aire acondicionado es distinta para cada persona, a veces para que uno no pase un calor tremendo, otro debe estar helado.
Estas situaciones son habituales, es cuando se cogen los constipados de verano que tanto cuesta curar, o las faringitis, crisis de asma u otras afecciones relacionadas con las vías respiratorias
¿Qué hacer en esta situación?
Intenta llegar a un acuerdo para que el aparato esté en la temperatura recomendada por los expertos, que está en 24 grados C.
No exponerse a la salida directa del aire y aunque parezca fuera de lugar es conveniente llevar una prenda que te cubra si no hay otra opción, como es el caso por ejemplo de restaurantes, cines, tiendas, etc. No hay que apurarse, en cuanto lo hagas verás como el resto de gente tratará de imitarte.
¡Auxilio… no puedo controlar mi sudoración!
Si a las altas temperaturas le añades el estrés de cualquier tipo como por ejemplo el estrés laboral, esta situación empeora y te acomplejas.
Hay que solventar este problema. Para comenzar no hay que acomplejarse y hay que encontrar la manera de poder relajarse en situaciones de tensión, porque cuanto más nervios pasas más sudas. Acudir al dermatólogo para que valore tu caso puede ser lo más acertado, igual con un antitranspirante específico se acaba el problema si el sudor no es extremo. Y si lo es, existen formulas especiales y tratamientos que frenan el sistema simpático, responsable del sudor, en muy poco tiempo.
El calor: 3 problemas… 3 soluciones