En general son muchos quienes piensan que porque el jamón ibérico es famoso por su grasa nos va hacer engordar. Es un error común pensar así.
El jamón ibérico y el de bellota tienen bastante contenido graso, pero está muy bien equilibrado porque la calidad y propiedades de esta grasa son excepcionales, ya que en ella predomina el ácido oleico el cual es bueno para la salud. Reduce el colesterol malo (LDL) y produce el colesterol bueno (HDL).
También contiene proteínas de muy buena calidad y vitaminas del tipo B a la par que minerales como el magnesio, zinc, calcio y fósforo. Para hacernos una idea con los datos, cada ración de 50 gramos tiene unas 100/125 calorías aproximadamente, lo que convierte al jamón en un tipo de carne baja en calorías. 100 gramos de jamón ibérico equivalen a 7 gramos de grasa saturada, por eso se aconseja no eliminar la grasa por miedo a engordar ya que es la parte más sabrosa y más nutritiva.
Lo que se quiere decir con esto es que el jamón es un alimento hipocalórico recomendado para cualquier tipo de dieta y que siempre que se coma con moderación no engorda. Cuando sabes que esto es así, lógicamente cambia la imagen que se tiene sobre el jamón y se puede afirmar que es indispensable en cualquier tipo de dieta, especialmente si queremos incluir los beneficios de la dieta mediterránea.
Cada vez más se defiende el consumo de Jamón ibérico e ibérico de bellota sin tener miedo a engordar. Se ha convertido de un alimento prohibido a ser un delicatesen de virtudes innumerables.