El jengibre es una raíz de origen oriental, aunque en la India es un alimento que está presente en muchas casas. Ya se está cultivando principalmente en China porque su uso se está extendiendo cada vez más por todo el mundo.
El jengibre tiene un sabor fuerte y muy intenso que proporciona un toque muy original a las recetas en las que se incluye. El jengibre es una de las especias o condimentos más conocidos y utilizados en muchos países. Se utiliza tanto para carne, pescado, verduras, arroces, pasta, panes, sopas, infusiones, bebidas e incluso en postres. Aporta un picante suave con un final dulce que no suele molestar al estómago y nunca «repite”.
El consumo de jengibre nos aporta muchos beneficios.
Facilita la absorción de los nutrientes de los alimentos, se encarga con más cuidado de que los compuestos esenciales lleguen a donde deben. Si te mareas en los viajes, masticar un trocito de jengibre unos minutos antes de salir hará que dejes de preocuparte todo el camino. Si no tienes ganas de comer, un poco de jengibre por la mañana te ayudará a recuperar el apetito. Es un antiinflamatorio natural que tiene propiedades que traen alivio a personas con dolor en las articulaciones
El jengibre es un gran expectorante y un gran aliado en la lucha contra el asma, un remedio que hace que remita el dolor de garganta en los procesos catarrales y combate el mal aliento. Pero es que además se recomienda en tratamiento de cataratas, enfermedades coronarias, migraña, depresión y cálculos renales.
Tomado en infusión aumenta la temperatura corporal. Estas propiedades lo hacen muy recomendado en casos de manos y pies fríos, resfriados y estados gripales en general. Debido a este efecto no se aconseja para mujeres menopáusicas que sufran de los típicos sofocos.
El jengibre está contraindicado y se recomienda no tomarlo si las afecciones del aparato digestivo tales como úlceras, gastritis, colitis, etc. están activas.
El jengibre, la raíz saludable