El sésamo (Sesamum inducum) es una planta oleaginosa cuyo cultivo se ha extendido a todas las regiones tropicales y subtropicales del planeta. Es una planta apreciada por las cualidades nutritivas y saludables de sus semillas, conocidas como ajonjolí. Es uno de los cultivos más antiguos de la humanidad. En la tumba del faraón Ramses III (siglo XIII a.C.) hay indicaciones sobre su uso culinario.
En nuestro país se añaden a polvorones y tortas de aceite. Recientemente se han empezado a utilizar en la cocina occidental las semillas tostadas, o con sal (gomacio), o tostadas y molidas junto con especias o hierbas, para espolvorear sobre ensaladas y algunas preparaciones de pescado o pollo. También para elaborar cremas mezcladas con requesón o yogur.
Las semillas de sésamo contienen una amplia variedad de principios nutritivos de alto valor biológico, un 52%. El 80% son ácidos grasos insaturados, principalmente omegas 6 y 9, lo que les confiere una gran eficacia en la regulación del colesterol en sangre. Entre estos lípidos se encuentra la lecitina, grasa fosforada que desempeña una importante función en el organismo como componente esencial del tejido nervioso.
Las semillas de sésamo destacan especialmente por su riqueza en minerales, en particular un alto contenido de calcio biodisponible de directa asimilación. La relevancia del sésamo respecto a los lácteos, es que también está bien dotado de los minerales necesarios para que el calcio pueda ser fácilmente asimilado por el organismo: magnesio, fósforo, silicio, cinc, cobre y boro.
Las semillas del sésamo también contienen antioxidantes que han demostrado producir los siguientes efectos: retardan el envejecimiento celular; actúan contra hongos y bacterias, inhiben el desarrollo de células cancerígenas, poseen acción antiparasitaria, eliminan radicales libres interrumpiendo procesos de oxidación celular, se potencian con la vitamina E (alfa tocoferol) presente en la semilla mejorando su absorción en el organismo y en consecuencia, su acción antioxidante.
Además éstas semillas contienen fibra insoluble lo cual le confieren una suave acción laxante y un importante efecto protector de la flora intestinal.
Se trata de un alimento alcalinizante de la sangre, energético, mineralizante, reconstituyente muscular y nervioso, potenciador de la memoria y las facultades intelectuales, protector circulatorio y laxante.
Indicado en estados carenciales como osteoporosis, debilidad ósea, pérdida del cabello, caries, encogimiento de las encías y debilidad pulmonar.
Es útil frente a problemas nerviosos: agotamiento, estrés, pérdida de memoria, depresión, irritabilidad, insomnio.
Es un excelente complemento nutritivo para personas sometidas a gran actividad mental o intelectual. También ayuda a soportar exigencias físicas: prácticas deportivas, embarazo, lactancia o períodos de convalecencia.