El incienso es una resina con distintos beneficios terapéuticos que proviene de la corteza del Boswellia, una planta arbustiva natural del sur Europeo, Asia y Australia.
Ésta resina de color amarillento ha demostrado ser un medio muy apropiado para combatir patologías tópicas como lo son la soriasis, ulceraciones en la piel, cicatrices, estrías, mialgias, contracturas musculares y forúnculos.
El incienso es un remedio natural para tratar enfermedades respiratorias como bronquitis, resfriados, gripe y laringitis. Tiene también propiedades balsámicas y antisépticas (mucolíticas y expectorantes) que ayudan a eliminar las flemas.
En nuestro país, el incienso se recetaba ya en el siglo XVI contra distintas afecciones como las úlceras gástricas y los derrames de sangre, además de tratar problemas intestinales.
Hace relativamente poco tiempo se han investigado y probado minuciosamente los efectos del extracto de olibano. Los aceites esenciales que contiene la planta del incienso reducen la ansiedad y calman los nervios. Diferentes estudios científicos califican de sensacionales sus propiedades de reducción de inflamaciones sin que existan efectos secundarios importantes.
La planta del incienso debe utilizarse en forma externa, ya sea a través del uso de la esencia o la realización de vahos.No debe utilizarse por vía interna ya que puede provocar toxicidad.