No es lo mismo y no se pueden comparar el jamón procedente de la carne de cerdo y las cecinas de los cuartos traseros de las vacas. Lo de considerar al jamón carne seca es un sacrilegio y de alguna manera un ataque al orgullo español. Sin embargo, técnicamente el jamón es carne seca o moderadamente seca. Dejando el tema, cualquier insinuación o comparativa es negada solamente diciendo “ el jamón ibérico de bellota es aparte ¡y punto!
Las cecinas se someten a salazón, son ahumadas con leña de roble y encina y tras unos meses ya están preparadas para su degustación.
Cuando la cecina se ahúma y se madura lentamente, pueden pasar tres años. Con una temperatura adecuada y una humedad estable, una sola loncha con cierta infiltración de grasa tierna y con sabor, deja un gran recuerdo en la boca. Son atractivas a la vista, tentadoras y deliciosas. Sabemos de qué placer hablamos, nos es muy familiar.
En cuanto a la carne seca, la idea es secar la carne con algún método que elimine el agua y garantice que ésta durará más tiempo en condiciones óptimas. Es de todos el método más antiguo ya que en principio era una necesidad.
Es cierto que en la mayoría de casos ha derivado en una mejora del producto con el agregado de hierbas aromáticas, especias y/o condimentos y no solo con la carne, véase el bacalao salado o el salmón ahumado.
El caso es que no hay que descalificar a ninguna variante, hay que probarlas todas y disfrutar de ellas todas las veces que se pueda, para así poder opinar con propiedad y compartir con los demás.