El agua es el hidratante por excelencia, no existe ninguno más sano y más natural, entre otras cosas porque nuestro cuerpo es en un 75% agua.
La hidratación es la acción por la cual ingerimos o consumimos líquidos en variadas formas de un modo continuado. El porqué de esta acción es debido a que es necesario para nosotros reemplazar los líquidos que nuestro cuerpo va gastando en sus continuos procesos, especialmente cuando practicamos cualquier tipo de ejercicio. Si no reponemos los líquidos que consumimos pueden generarse severas complicaciones en nuestro organismo.
No hay que pensar que por estar en reposo no consumimos líquidos, los órganos constantemente los consumen ya que están siempre activos. Es el caso por ejemplo del corazón, los riñones y los pulmones. Según los expertos una persona debe consumir normalmente entre uno y dos litros de agua por día. Cuando no lo hacemos, el organismo nos reclama esta hidratación enviándole señales al cerebro y convirtiéndolas en la sensación de sed. No es necesario esperarse tanto, hay que consumir líquidos incluso cuando no se tiene sed. Sólo respirar consume 400 ml. de agua al día, más que el sudor que es de 350 ml. al día, eso sumado al líquido en las heces y la propia orina.
Lo mejor para estar bien hidratado es llevar siempre una botellita de agua encima, si el agua no la encuentras atractiva es recomendable añadirle un poco de limón, ya que es preciso beber.
Otra cuestión es la de sentir hambre, muchas veces esta sensación se confunde con la sed, el mensaje es parecido. Si ingieres agua suficiente además, se pierde peso ya que procura sensación de saciedad.