Es la comida de moda en Estados Unidos, le pusieron la etiqueta de superalimento en 2013 declarando en todo el país que ese era el año de la quinua. Fue el trampolín de esta planta al mundo entero.
Bolivia, Perú y EEUU son los principales productores de quinua. Su cultivo es muy sencillo, se adapta casi a cualquier entorno, puede crecer en humedades relativas desde 40 a 88% y soporta temperaturas desde -4ºC hasta 38ºC.
Es tolerante a la falta de agua y permite precipitaciones de 100 a 200 mm. (Milímetros de espesor de la capa de agua acumulada sobre un suelo horizontal)
Contiene todos los aminoácidos esenciales, altos niveles de fibra, oligoelementos, vitaminas antioxidantes, proteínas y no contiene gluten. Es un grano con proyección a nivel mundial, todavía continúan los estudios y descubrimientos sobre su enorme valor nutricional.
Existen dos tipos de quinua, uno rojizo y otro blanco cremoso y aunque no lo parezca por su aspecto, pertenecen a la familia de las acelgas, las espinacas y la remolacha.
Estas semillas tienen cierto sabor amargo, pero éste se puede rebajar si previamente las lavas bajo un grifo de agua fría antes de cocinarlas.
Tal ha sido el éxito de esta planta que el precio subió tan rápidamente, que el propio pueblo andino ahora no tiene la posibilidad de pagar por ella. Perú ha multiplicado por seis las exportaciones en dos años.
La fascinación generalizada hacía la quinua sigue creciendo, por lo que los envíos de este cereal al resto del mundo ahora mismo mantienen un crecimiento significativo.