La risa es propia de los humanos, aunque no se sabe exactamente el por qué va con nosotros cuando nacemos. Podemos imaginar o arriesgarnos a pensar que seguro es porque nos hace mucho bien. Algunos estudios coinciden con que la risa es una respuesta biológica que hace que se consoliden los lazos de un grupo, genera confianza, provoca un bienestar general y éste beneficio es contagioso al instante. Un niño de hasta 10 años se ríe unas 300 veces al día mientras que un adulto lo hace de 10 a 100 veces. Cada vez nos reímos menos porque acumulamos recuerdos “serios” y responsabilidades que nos generan tensión.
La risa es la manifestación de uno de los propósitos o metas que todos queremos y perseguimos en esta vida, la felicidad.
Cada vez que nos reímos se activan alrededor de 400 músculos, alguno de ellos (en el estómago) sólo se mueven cuando aparece la risa. Cuando el optimismo y la alegría que desencadena la risa son continuados existen cambios en el sistema nervioso central y el vegetativo, lo cual hace que estos beneficios lleguen hasta los rincones más complejos del cerebro.
Está comprobado que reírse es un tratamiento eficaz que renueva la energía del enfermo y hace que disminuya su dolor, se crean endorfinas, se segrega adrenalina, drogas naturales que fabrica nuestro cuerpo y que nos hace sentir mejor, potenciando nuestra creatividad y activando nuestro corazón.
Existen multitud de libros que hablan de las bondades de la risa, y en todo el mundo existe esta divertida corriente. Desde la filosofía china del tao, pasando por el yoga y la meditación.
Si existe la risa, en el mismo momento no puede existir el mal humor, los celos o la ira, disminuyen las emociones negativas, es por esto que no nos queda más remedio, si queremos estar bien, que ser alegres y disfrutar de nuestra risa y regalarla a los demás.