El Jamón ibérico es algo más que un producto gastronómico. Sus innumerables virtudes hacen que se relacione muy directamente con nuestra salud siempre aportándonos sus beneficios. El jamón ibérico si por algo es excelente para nuestra salud, es por su alto contenido en acido oleico o lo que viene a ser lo mismo, ácidos grasos monoinsaturados.
La grasa que normalmente consumimos en nuestra dieta se divide en tres tipos: la que se compone de ácidos saturados, poliinsaturados y monoinsaturados.
Los ácidos saturados son los que promocionan un aumento del colesterol total y del colesterol LDL «colesterol malo.» Los ácidos poliinsaturados (omega 3y omega 6) tienen el efecto contrario . Con respecto a los ácidos grasos monoinsaturados (acido oleico) se ha demostrado que son eficientes reductores del colesterol. Son tan eficaces como los poliinsaturados y son totalmente inocuos.
Las grasas animales tienen un porcentaje elevado de grasas saturadas por lo que los productos del cerdo se desaconsejan. Pero estudios recientes han demostrado que el cerdo ibérico por sus características genéticas y por su crianza en montanera, su ejercicio y su alimentación hace que su contenido en acido oleico sea muy elevado. Otra de sus virtudes es su aporte en zinc, mineral que mejora el rendimiento cerebral, agudiza los sentidos, buenísimo para el sistema inmune, aumenta la capacidad de cicatrización y la recuperación de quemaduras.
La carne del jamón ibérico es antioxidante, contiene un alto contenido en vitamina E y a la par aporta vitaminas B1, B6 y B12 beneficiosas para el sistema nervioso. Además aporta minerales esenciales para huesos y cartílagos y apenas contiene calorías.
Es ideal como sustituto de otras carnes rojas.