El pan es un alimento básico en nuestra dieta desde hace siglos, contiene hidratos de carbono, proteínas, fibra, vitamina B y no contiene grasa apenas. La composición más sencilla es harina, agua, levadura y sal, pero partiendo de esta composición básica existe una grandísima variedad de pan donde elegir.
Gracias a su composición, cubre una parte importante de las necesidades diarias de energía y nutrientes de nuestro organismo.
Los distintos tipos de pan se distinguen sobre todo por la utilización de distintos tipos de harina en su fabricación.
El pan de centeno es un pan típico de los países del norte, ya que este cereal es más resistente al frío, pero se pone rancio más fácilmente y es mucho más denso.
El pan de cebada fue el más utilizado en la antigüedad, pero ya los romanos lo reemplazaron por el de trigo, quedando éste para la clase social más baja.
El pan de soja, este tipo de pan no contiene gluten y es especialmente indicado para los celíacos al igual que el pan de arroz.
Existen panes también hechos con harina de patata seca, de quinoa, también de mijo y triticale pero son poco comunes.
Según la harina y la técnica en su elaboración van apareciendo los distintos tipos de pan, algunos con fama mundial como lo son: baguette de forma alargada, chapata de forma aplanada y con una corteza gruesa, el pan negro que normalmente es el pan elaborado con harina de centeno, el pan de pita procedente de Siria de forma muy plana y fina y que se utiliza para introducir algún relleno, y el pan de molde que es un pan industrial fabricado en forma de barra y enriquecido con grasas.
Existen muchos más según su forma, modo de elaboración, peso, ingredientes añadidos, tipos de harina. Con todo, el pan es un alimento básico presente en casi todos los lugares del mundo.