Se avecina la Navidad. Y con ella, las ganas de sacar las mejores galas. Hay inspiración de sobra a la hora de montar una mesa para nuestros seres queridos. Sin embargo, el protagonismo indiscutido se lo llevan las ganas de disfrutar de platos tradicionales, compartir en familia y darse la buena vida. En este artículo, te presentamos una propuesta que no falla: los sabores de la Navidad según Castro y González.
Nuestra recomendación para una ocasión tan especial es la Caja Blanca Castro y González. Una variedad de 24 sobres de Jamón 75% Ibérico de Bellota, Fusión y “Selección” listos para servir y disfrutar. Los tres sabores de la Navidad no te pueden faltar y vienen en una presentación que dejará boquiabiertos a tus invitados.
Alquimia pura con nuestro Jamón Fusión
Es sin dudas el Jamón ideal para los inconformistas. Esta joya reposó durante 18 meses en nuestras bodegas en Guijuelo, custodiada por el saber hacer de los maestros jamoneros más exigentes. Una vez cumplido ese tiempo, viajó a las sierras de Huelva para fundirse con las húmedas nieblas del Atlántico. Estas dos condiciones climáticas influyen directamente en el sabor, aportando una combinación única que destaca por sus dulces matices y un profundo bouquet.
Jamón Castro y González “Selección”: perfecto equilibrio
Un Castro y González “Selección” siempre es una buena idea. Parte de un animal idéntico al Fusión, un cerdo 75% Ibérico. El tiempo mínimo de curación de 36 meses y se alimenta a base de una cuidada selección de cereales naturales, hierba y bellota. Tus invitados van a disfrutar de un perfecto equilibrio entre sabor dulce y aroma profundo en el paladar. Una opción que nunca defrauda y es siempre garantía de sabor y calidad.
Intenso y persistente: el Jamón de Bellota 75% Ibérico Castro y González
Nuestros productos de Bellota Ibéricos son nuestro mayor orgullo. Como indica su denominación, el Jamón de Bellota 75% Ibérico se obtiene a partir de un animal 75% Ibérico alimentado a base de puras bellotas durante dos montaneras. Finalmente, reposa en nuestras bodegas un mínimo de 48 meses, intensificando cada matiz.
Con cada bocado, se aprecian sutiles pinceladas de frutos secos y el sabor de nuestras dehesas. Un regusto largo y placentero concreta aún más la experiencia que esta obra maestra de la naturaleza brinda al paladar.
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