El aceite de jamón ibérico es un aceite que se puede utilizar en multitud de recetas para darles cierto toque extra que hará que nuestros platos se conviertan en especiales. Son dos ingredientes poderosos, por lo tanto es recomendable que sean de la mejor calidad posible, como nuestro jamón ibérico Castro y González.
En primer lugar, confitaréis el jamón, para lo que debéis colocar el aceite en un recipiente al fuego, entre los 60 y los 90 grados, una temperatura que nunca se debe superar, ya que el aceite no tiene que entrar en ebullición. De este modo, conseguiréis que las sabrosas grasas del jamón se fundan en el aceite y le aporten un delicioso sabor ibérico.
Cuando el jamón esté cocinado se extrae del recipiente. En ocasiones, si el aceite ha quedado demasiado sabroso y en función de los ingredientes que hayamos utilizado, podría ser necesario añadir aceite limpio para rebajar su aroma. El resultado se incorpora a los alimentos una vez enfriado y es recomendable su conservación en frigorífico.
Fuente: Guijuelo directo