Ya a mediados de julio con el calor apretando intensamente, después de meses trabajando lo único que deseamos es desconectar, desacelerar la intensa actividad a la cual estamos sometidos durante todo el año.
Volvemos año tras año a cambiar de hábitos, a buscar esas tardes y noches templadas donde salir a tomar unas tapas, da igual la comarca o la zona de España que sea, así es en todo el territorio nacional. ¿Y cuál es la tapa mas agradecida? Por supuesto el jamón. Quien ha salido de tapas sabe que el bautizo es jamón y vino (en verano cerveza) ya que en realidad la tapa es el aperitivo que acompaña a la bebida.
Un buen Castro y González a finas lascas hace que se nos olvide todo, centrándonos en el aroma y sabor de las dehesas concentrado en apenas 5 gramos de fina loncha cortada a mano. A esta afición “typical spanish” últimamente se han unido los “nuevos bares” bajo la dirección de reconocidos chefs que apuestan por un modelo de tapas originales y más modernas, añadiendo otra opción a las famosas rutas del tapeo donde se puede elegir una oferta distinta.
Entre tantas opciones, todavía siguen predominando las tapas de siempre, chorizo, jamón del bueno y queso. Los extranjeros cuando vienen a España por primera vez buscan esta experiencia a toda costa aprendiendo a decir “caña”, y cuando vuelven siempre repiten esta práctica eligiendo las tapas elaboradas y huyendo de los que abren botes o latas, buscando lo natural uniéndose a esta manera nuestra de disfrutar de la vida social española.