Existen tantas buenas cosas que no cuestan dinero, que llegan en verano y que se estiran hasta bien entrado el otoño
Caminar en las tardes suaves, cuando el sol cae y sus rayos coquetean en las hojas de los árboles o pasear por la playa de mañana con la brisa del mar viendo recoger a los improvisados pescadores y a las tempranas parejas cogerse de la mano.
También es de celebrar meter la comida en las fiambreras, la bebida en la famosa nevera de plástico con hielo para acabar exponiéndola encima de una manta o toalla al refugio de una apacible sombra. Asistir a las actuaciones de los grupos o bandas que tocan en las plazas durante las fiestas. Una cerveza, una botella de vino en buena compañía ,unas lonchas de jamón o una ración de puntilla en una terraza de un desconocido bar. Después, el olor a jazmín en el parking de un cine de verano. Ir enamorándose de todo a tu alrededor, de todo lo que te rodea y que no tiene precio material alguno y que sólo lo puedes elaborar tu mismo.
Esta epoca de buenas temperaturas es tiempo de felicidad. Hay que aprovecharla en todas sus formas sin pensar en el tiempo frio que nos llegará al final. Si hay algo que sabemos hacer los españoles a la perfección, es vivir con lo que nos toca y ser felices, así que a exprimir el buen tiempo investigando sobre el buen arte de la felicidad.