Uno de los factores clave para disfrutar de una adecuada calidad de vida es el ser capaz de utilizar el tiempo libre de una forma agradable y gratificante. Ser capaz de darle un buen uso a tu tiempo libre será de una gran importancia para no caer en el sedentarismo y el abatimiento.
El ocio no es siempre el tiempo de descanso, también es un tiempo para nosotros, el espacio para disfrutar de la vida, aquel del que podemos disponer y que más habla de nosotros mismos. Es el tiempo que dedicamos a nuestra satisfacción personal, a ser felices y es tan importante y necesario como el trabajo.
El tiempo libre tiene un atractivo componente de despreocupación, pero a veces es aconsejable programar con hora y día, con mimo e ilusión y sin miedo al fracaso, lo que vamos a hacer con él. Si además conseguimos que nuestros planes vayan acordes a nuestra edad y sean coherentes con el momento físico y psicológico en que vivimos, aseguraremos más si cabe, que todo salga a pedir de boca.
El tiempo libre también se comparte. Bien planteado permite entablar nuevas amistades o reafirmar las existentes que más nos «llenan».
Las actividades de ocio hacen que el cuerpo libere endorfinas, cambie la frecuencia cardíaca, modifique la presión arterial y mejore el bienestar emocional. Por ese motivo, hay que ser firme con uno mismo y comenzar una actividad divertida, siempre con la mira puesta en sentir placer y satisfacción.